Yo no era curvy, yo estaba gorda

De un tiempo a esta parte está muy de moda usar ciertos eufemismos. Una persona no es vieja, es anciana; no envejeces, maduras. No estás gorda, eres una chica con curvas.

¿Perdoooooona? 

Siempre he sido una chica con curvas. Mi constitución es muy femenina y, desde los trece años, luzco un cuerpo con una formas muy rotundas. Mi peso siempre estuvo en torno a los 52 o 53 kilos. Y tenía curvas. Y midiendo 163cm puedo asegurar que estaba de todo, menos gorda. ¿El concepto hasta aquí queda claro? Curvas no es lo mismo que tener sobrepeso.

Mi peso osciló siempre entre los 47kg de cuando estuve demasiado delgada (involuntariamente) hasta los 57 de verme gordísima.

Pero hace once años la historia cambió. De llevar una vida naturalmente activa de juventud, pasé a estar sentada muchas horas al día estudiando oposiciones. Muchas.

Salía de una experiencia laboral horrible y aleccionadora, donde aprendí que la jornada partida no iba conmigo y que la posibilidad de trabajar de maestra era LA opción. Así que durante los dos primeros años me pasé estudiando unas once horas diarias de media. Cualquier opositor que me lea sabe que es verdad.

Y oye, qué hambre da estudiar. Y qué nerviosa se pone una con las oposiciones, y qué rica está la comida. Las galletas. La Nocilla. La leche condensada. Todo. A mi los nervios me daban por comer. Y yo comía mucho. Y esas ensaladas con salsa, con su vinagre balsámico. Esas ensaladas de millones de calorías. Y las pizzas. Y la pasta gratinada. Me encanta comer.

Cuando se estudian unas oposiciones, y no tienes otra actividad, ni trabajas ni tienes vida social, solamente tienes dos looks. El de estudiar, consistente en chandal y pijama, y la ropa que te pones para ir a la academia.

Yo me tiré un par de años con unos Lee comodísimos en color gris oscuro, y me lo ponía con un vestido de Zara de punto que cubría todo, todo y todo. Y era muy elástico. Y daba de sí a la misma vez que mi cuerpo crecía a lo ancho.

Con esos estilismos cambias de talla y no te enteras. Y si alguna vez te das cuenta te da igual, porque sólo ves la meta, la plaza, los exámenes. Procastinas.

Los años en que no había oposiciones me dedicaba a hacerme cursos, sacarme asignaturas en la UNED... A estar sentada.

Estaba engordando y yo estaba mirando a los apuntes, no al espejo que me decía, ¡cuidado! Porque cuando miras a otro lado los problemas desaparecen, ¿a que sí?

Cuando tenía que comprarme ropa me compraba una talla más. Y punto. De la 36 a la 38. De la 38 a la 40. De la 40 a la 42. Y de la 42 a la 42 grandota. Que no lo vi un problema. Porque yo estaba opositando, poniendo mi piso, haciendo el año de prácticas, casándome (para lo que perdí unos kilos que volví a poner a los pocos meses) y lidiando con la crisis. 

Sí, yo miraba al espejo y sabía que estaba gorda. Calculo que llegué a rondar los 70 kilos. ¿Hacemos la resta? 70 menos 53 dan la friolera de 17 kilos. Diecisiete kilos de más.

Os estoy hablando de un transcurso de diez años. Diez años comiendo bastante más de lo que mi cuerpo necesitaba debido a la poca actividad que tenía.

Una, que siempre fue muy llamativa, dejó de recibir piropos y miradas por la calle. Me volví invisible. Yo me decía "Lileth, es normal, tienes treinta y tantos, ya no interesas". Y dejé de hacerme fotos, porque me veía fatal en todas. Cuando iba de compras me quejaba del tallaje minúsculo de las tiendas. He llorado en los probadores, y he seguido con mi vida. Lamentándome de mi misma, claro. Porque la comida salía volando a meterse a la fuerza en mi boca, claro. Porque yo no engordé por problemas de tiroides, ni por medicaciones. Nada de eso. Yo he engordado porque me he pasado comiendo.

Durante estos diez años mucha gente me dijo que estaba gorda. Mi madre, mi hermana, alguna conocida, mi marido cuando le presionaba ("Es verdad que no estás en tu mejor momento físico")... Cuando en tu entorno te dicen que estás gorda solamente lo hacen con dos matices: O se meten contigo (¿Esa es tu barriga? ¡Parece que estás embarazada!) o te lo dicen con pena. En el mejor de los casos, el tema de mi gordura se ignoraba como un tabú vergonzoso alrededor del cual se caminaba de puntillas. 

Pero en estos diez años nadie, nadie, nadie, habló clara y llanamente conmigo. Sin dramas. Nadie se ofreció a acompañarme o guiarme en la terrible tarea de perder peso. Perder peso de forma sana y sin atajos. Porque perder peso es muy duro, muy difícil y un proceso muy largo. Y, sobre, todo, porque lo de perder peso tenía que decidirlo yo, no un comité de amigos y familiares hartos de mis lorzas.

El pasado enero pedí ayuda. Había dejado de pesarme y notaba cómo la ropa que me compré en octubre en diciembre ya no me valía. Decidí que ya estaba bien de lamentarme y que era la hora de hacerme responsable de mí misma. Desde Navidad comencé a comer menos y, cuando me atreví a pesarme, rozaba los 68 kilos.

Pedí ayuda a mi marido que entiende de dietas y de salud. Os digo que sin su ayuda no hubiera sido posible. Él me puso una dieta normocalórica equilibrada. 

Como en todas las dietas, al principio perdí peso deprisa y luego he tenido momentos en los que me he estancado. Me he agobiado, me he saltado la dieta y la he vuelto a retomar. Llevo así desde el 26 de enero.

Últimamente tengo un grupo de Facebook con amigas, donde comentamos nuestras dudas, miedos, bajonas, progresos, logros... En esto de perder peso. No sabéis lo que me ha ayudado. Perder peso en soledad es muy duro, porque la gente te dice gorda a la cara pero te pone cara rara cuando dices que no vas a ir a cenar o a tomar copas.

Hoy, peso 59,4 kg. Uso una talla 38-40, según la prenda y la tienda. Siento que estoy a mitad de camino. 

Por la calle vuelvo a ser visible. La gente me mira, recibo piropos de mejor o peor gusto. Y empieza a gustarme la imagen que me devuelve el espejo.

Y eso es lo importante.

Señores, yo estaba gorda. GORDA. Que da mucho miedo la palabra.

Y sí, hay gente gorda que es muy guapa. Y hay gente gorda que está muy fea. Y hay gente delgada que tiene un cuerpo horrible. Y hay gente gorda que tiene una cara monísima y un cuerpo que no acompaña. Pero... ¿Conocéis a alguien que diga "jo, cómo me gustaría ganar veinte kilos"? Si se parte de un peso normal no. Claro.

Que si te sobran veinte kilos, estás sano y eres feliz adelante. Pero si no estás al cien por cien contento o contenta estás tardando. Asume que estás gordo, deja de autocompadecerte y justificarte y asume tu responsabilidad. No tengas miedo a decir "estoy gordo". Porque los problemas con nombre son menos problemas. A un enemigo con nombre es posible atacarle.

Busca ayuda si la necesitas, y no te marques una fecha límite. Márcate objetivos.

Mi pérdida de peso es mi segundo proceso de oposiciones. Es una carrera de fondo, un trabajo diario en el que espero conseguir éxito. En ello estoy.

Comentarios

  1. Me parece perfecto que hayas encontrado tu camino, tu método y te hayas decidido a seguir esa carrera de fondo que es perder peso.

    En cuanto a lo de los eufemismos, estoy en parte de acuerdo: llamar a una chica curvy no es más que evitar una palabra que no nos gusta: gorda. Y yo lo digo, yo estoy gorda. Y no tengo problemas. Y yo estoy gorda de verdad xD Pero no por ello me considero un infraser sin derecho a vestirse o a arreglarse. Y por eso surgen los eufemismos, porque la palabra GORDA está cargada de connotaciones negativas, como la palabra VIEJA. Y no aceptamos esas connotaciones. Así que es más fácil coger otra palabra que intentar sacarle esas implicaciones.

    Ánimo con ese segundo proceso de oposiciones, con esa carrera de fondo. Has podido con otras cosas, puedes con ésta :)

    ResponderEliminar
  2. Pues olé por ti cielo! Por hablar claro y por seguir tu objetivo, yo tuve una época también en la que engordé mucho, primer año de Universidad, no fueron demasiado, unos 11 kilos de màs.
    Estuve casi todo ese año sin comprarme ropa, me negaba a subir de talla, pero qué rica estaba la comida! Así que solo compraba zapatos que era lo único qur me servía en mi talla (creo que de ahí me viene mi zapato adicción) en verano mi madre, la qur antes me obligaba a terminarme los platos de potaje porque me veía delgada me llevó a un endocrino y volví a mi peso normal. Desde entonces y comiendo de todo pero llevando una vida nada sedentaria me veo bien, que como dices es de lo que se trata.
    Porque los 13 kilos del embarazo fueron un visto y no visto, pero eran por la mejor razón!

    Ánimo y a seguir con esas segundas oposiciones que seguro tendrán tanto éxito como las primeras.

    Un besazo!
    Gema

    ResponderEliminar
  3. Me alegro de tus logros Lileth. y con este tema en especial, te pueden sobrar unos kilos más o menos, pero cuando sobran muuuchos, se pone en juego la salud, que es más importante todavía que el físico. mucho ánimo!!!

    ResponderEliminar
  4. Todo esfuerzo tiene su sacrificio y tu sabes hacerlo muy bien guapa, me alegro mucho de que hayas conseguido bajar de peso proponiendotelo. Este otoño seguro que te veo pasear por la calle enfundada en un vestido de MANGO de la ultima colección divina de la muerte.

    Ánimo con esas oposiciones, que seguro que te las sacas!

    Un beso grande!

    ResponderEliminar
  5. Pues Lileth, parece que estás hablando de mi. Siempre fui activa y delgada, pero después de la universidad y los hijos gané peso. Me engañaba diciéndome que era lo normal, que no podía pretender tener el mismo cuerpo que con 18, etc...hasta qué en septiembre del año pasado viendo unas fotos que me habían hecho en la playa, en bikini, me asusté, porque yo desnuda frente al espejo no me veía así, tan GORDA. Pesaba 63 kg (mido 163cm) y perdí 8, de los cuales he recuperado 3 que estoy en proceso de eliminar. Como mejor y sobre todo, hago mucho ejercicio.
    Me ha encantado este post. Besos desde Tenerife

    ResponderEliminar
  6. que directa,que buena!!me alegro de lo bien que vas!!a mi me sobran unos cuantos,y mas que me van a sobrar por el ambarazo...asi que hare como tu,pediré ayuda para quitarme todos de golpe.Ahora es el momento de disfrutar de mi barriga,cuidarme,pero no de dieta estricta.un besote!

    ResponderEliminar
  7. Qué bien post! Yo siempre fui delgada. Mido 1,77 . Hace unos años empece a encontrarme fatal, fatal. Vómitos, diarreas, dolor de estómago...y mientras eso ocurría engordaba más y más. Inexplicable. Me plante en 68 kilos. Vale, es verdad que no estaba gorda del todo porque entraba en la 38, pero desde luego que me sobraba peso. Mi familia no se ando con bobadas, me decían claramente que estaba gorda. Intente perder peso pero era imposible. Pasaron unos años y...de repente empece a perder y perder. Por resumir: soy diabética, hoy peso 56, me veo bien, un poco demasiado flaca pero mejor que con 68! Mi cuerpo reacciono almacenando cuando la enfermedad empezó a manifestarse. Lo normal es adelgazar pero en mi caso fue al contrario. Y como engordaba los médicos no me hicieron caso. Porque claro "si engordas no puedes estar tan mal". Alucinante. Descubrieron lo que pasaba unos años después y de forma casual. Desde entonces estoy a dieta permanente, con insulina y en el gym. Y os juro que prefiero estar con kilos de menos que de más. Para mi era terrible probarme algo sin que me sentase bien, porque nunca había tenido problemas de ese tipo. Ahora todo me queda bien, todo. No me creo que nadie sea feliz con kilos de más. El otro día fui con una amiga a oysho y ni siquiera le valían unas bragas de la L. Eso que os puede parecer una chorrada no lo es. Cuando no puedes comprarte ni unas bragas en una tienda cualquiera es que hay un problema de kilos, y hay que atajarlo

    ResponderEliminar
  8. Y os digo más aunque quede fatal. Los kilos son un problema para la salud, sufre el corazón, las articulaciones...pero también es un problema de estética y hay que coger el toro por los cuernos. Lileth tu lo has explicado bien, de oír piropos a uno recibir ni una mirada. A ver si va a ser que eso de que en realidad los tíos las prefieren sobradas va a ser mentira? Enhorabuena por lo bien que lo has explicado y por esos kilos perdidos y los que quedan

    ResponderEliminar
  9. Como siempre me ha encantado tu post. Yo vuelvo a estar en el otro lado del péndulo después de haber perdido casi 28 kg, pero claro, aún me sobraban otros cuantos. En fin, acepto las motivaciones médicas para adelgazar pero me joden sobremanera las estéticas. Y el autoconcepto no me vale porque está demasiado mediatizado, vamos, que de auto tiene poco.

    Vaya, me ha entrado hambre. Voy a pedirme otro café para ahogar al p*t* gusanillo.

    ResponderEliminar
  10. Yo como tu mido 1.63, hace 2 años pesaba la friolera de 86kg (ahí es nada...) me puse a dieta, con una especialista bastante buena de por aquí...conseguí bajar hasta los 63 en unos 8 meses...y me estanqué, tanto que me agobié y lo dejé... y que pasa, que ahora vuelvo a estar casi igual (me faltan 8 para llegar a 86...) así que me he propuesto que en cuanto llegue septiembre me pongo otra vez al lío, por que esto no puede ser, por mi, por mi salud y por que no estoy agusto así,
    Así que si tenéis algún consejo...aquí estoy para escucharos(o más bien leeros).
    Un beso y ánimo a tod@s!!!

    ResponderEliminar
  11. Perdona... ya sabes que habitualmente leo y no comento... Hoy si!. Me has emocionado. Llevo mucho tiempo con esa sensación que cuentas... Yo también he pedido ayuda, no porque yo me sienta mal, sino por los problemas que vendrán en el futuro. Muchas gracias por hablar claro, Lileth.

    ResponderEliminar
  12. Qué entrada mas sincera!!!
    Desde mi ultimo embarazo, he ido engordando, poco a poco, sin darme cuenta... Para hacer una dieta hay que ser muy constante, y con mucho sacrificio, yo poco a poco me lo estoy planteando, antes de que se dispare la bascula. Sobretodo mi problema es que los kilos se almacenan en la cadera, y las tallas van subiendo....

    ResponderEliminar
  13. Oleeeee tú guapa!!! Como sabes, yo también estoy en ello! un besito y todo mi ánimo.

    ResponderEliminar
  14. Un post para agradecer!
    A mí me ha pasado algo muy parecido, yo perdí 18nkilos durante un año y a partir de ahí me he estabilizado (+/- 2 kilos es mi fluctuación).
    Me gustaría decir que el éxito no es estar a dieta, sino cambiar el estilo en que nos alimentamos y adecuarlo a nuestras necesidades y a nuestros gustos de tal manera que forme parte de nuestro modo de vivir.
    Creo he conseguido ese equilibrio que beneficia todos mis aspectos vitales:salud, energia, vitalidad ...
    Gracias

    ResponderEliminar
  15. Bufff Lileth... Me has dejado sin palabras... Qué post más claro, conciso, bien explicado y sincero.
    Llevas toda la razón. Siempre he sido delgada (a veces mucho, sobretodo en época de oposiciones que dejaba la friolera de diez kilos... Soy rara, lo se), pero con la tranquilidad de tener la plaza en el bolsillo y después de dos embarazos que no me dejaron kilos pero sí dos hijos... He ido acumulando volumen y tres o cuatro kilos que a mí, personalmente me sobran. De hecho la gente me dice que ahora estoy estupenda y cuando estaba algo más delgada no... Pero yo no estoy bien con mi cuerpo... En invierno me puse con una amiga nutricionista y con una dieta muy específica y mucho ejercicio dejé 3 kilos y bastante volumen. Peeeeeeeero... La operación de mi ojo y una lesión de rodilla me tienen "parada" de ejercicio por lo que los tres kilos volvieron a mí. En septiembre pensaré qué voy a hacer con esto porque así no me gustaría seguir.
    Mucho ánimo porque eres una valiente por hacer la dieta y sobretodo por contarlo, que parece que todo es tabú últimamente...

    ResponderEliminar
  16. Bufff Lileth... Me has dejado sin palabras... Qué post más claro, conciso, bien explicado y sincero.
    Llevas toda la razón. Siempre he sido delgada (a veces mucho, sobretodo en época de oposiciones que dejaba la friolera de diez kilos... Soy rara, lo se), pero con la tranquilidad de tener la plaza en el bolsillo y después de dos embarazos que no me dejaron kilos pero sí dos hijos... He ido acumulando volumen y tres o cuatro kilos que a mí, personalmente me sobran. De hecho la gente me dice que ahora estoy estupenda y cuando estaba algo más delgada no... Pero yo no estoy bien con mi cuerpo... En invierno me puse con una amiga nutricionista y con una dieta muy específica y mucho ejercicio dejé 3 kilos y bastante volumen. Peeeeeeeero... La operación de mi ojo y una lesión de rodilla me tienen "parada" de ejercicio por lo que los tres kilos volvieron a mí. En septiembre pensaré qué voy a hacer con esto porque así no me gustaría seguir.
    Mucho ánimo porque eres una valiente por hacer la dieta y sobretodo por contarlo, que parece que todo es tabú últimamente...

    ResponderEliminar
  17. leo 63kg.. 83 kg... yo hace dos meses pesaba exactamente 109.700 y dije esto no puede ser.. me fui al medico y me puse a dieta, a dia de hoy peso 104.500, voy bajando poco a poco pero estoy muy motivada y contenta. La doctora me está enseñando a comer sano y se que mi salud y mi autoestima me lo agradecerán. Sigue asi Lileth y mucho ánimo!

    ResponderEliminar
  18. Buf... Parece que hayas escrito mi historia...
    Yo ya tenía kg de más antes de las oposiciones. Con los oposiciones subí unos cuantos. Luego perdí. Volví a ganar. Ansiedad y nervios = comer. Y así, kg a kg. Y talla a talla.
    Hasta los 94 kg del febrero de 2012. Yo sabía que estaba gorda. Y nadie me lo decía. O sí, pero con mala ostia.
    Y fuí al médico, y me puso una dieta proteica. Y me sacó la pasta. Y adelgazé 20 kg en pocos meses. Monísima, me quedé.
    Y poco duró. En febrero de este año pesaba 85 kg. Y desde entonces estoy a dieta de nueva. Pero no es dieta. Es comer sano, menos cantidad, fuera dulces y hacer ejercicio. No es fácil, y hacerlo sola es muy difícil. Hoy me he pesado, y estoy en 79 kg. Poco a poco.
    A mí me es de gran ayuda y motivación instagram...
    Muchos ánimos y adelante!

    ResponderEliminar
  19. Yo pasé de 41 a 65. De no engordar ni con dieta y me encontraba feísima, a verme redonda y con mollas por todos los lados. Toda la ropa me sentaba mal y empezaron los dolores de rodilla. Mi hermana me habló claro, me hizo ver que había tocado fondo y me conciencie de que estaba gorda.Busqué una dietista, y me hizo ver lo mal que comía.Me puse a dieta, empecé a andar una hora al día y dos días a la semana yoga.Además de adelgazar,(10 kilos) mis tasas de hierro en sangre mejoraron como nunca, mi anemia desapareció, y gané una ligereza extraordinaria. Al final la rodilla fue operada, pero ahora, que el traumatólogo me pide que controle el peso, porque el problema no ha sido solucionado al 100%, yo ya he aprendido a comer bien y controlar mi peso, en cuanto paso de 58, me disciplino y así he conseguido mantenerme durante 3 años y medio y espero seguir. No te desanimes y haz ejercicio, a mí el andar me ayuda mucho.

    ResponderEliminar
  20. Muchos ánimos con esa dieta!!! A mi me pasó lo mismo la última vez que estudié oposiciones!! Pero tengo la suerte que me cuesta subir de peso y no lo noté demasiado, pero tuve que ponerle remedio! tu post ha sido motivador, porque uno de mis propositos para este otoño es hacer más deporte!! El invierno pasado estuve muy gandula y me noto fondona!! Cada vez que me desmotive volveré a leer tus palabras!

    Saludos

    Cristina

    ResponderEliminar
  21. Cuánto me alegro, de tu confesión, y de que ya hayas comenzado a ser tú misma!!

    Yo tengo antecedentes familiares de gente gorda pero bastante gorda...

    Nunca me he obsesionado pero nunca me he dejado ganar ni medio kilo, lo cojo, y me lo quito... Y es ser muy superficial, pero si has de pesar X, pues has de pesar eso, y pesar más es estar gordita, y eso no es bueno.

    Y es cierto, que llegas a una edad, y si quieres sentirte bien, te tienes que sentir delgada, y guapa, y poder ponerte ropa sin sentirte una mesa camilla.

    Muuuuchos besos!!

    P.D. Por cierto, voy a buscar una cita tuya de hace tiempo que me encanta y la voy a usar para mi blog. :)))

    ResponderEliminar
  22. Cuanta razón!
    Yo no he opositado, pero llevo 5 años parada en el sentido más detestable de la palabra, eso y mi segundo embarazo...
    La vida sendentaria, por más trajín que lleve con los niños, me ha adentrado en el camino de la gordura.
    Pocas alegrías y que el chocolate y la leche condensada, están demasiado buenos.
    Ahora he empezado a moverme, a caminar, a correr a ratos cuando mi cuerpo fofo me lo permite.
    ¿Lo conseguiré?
    Suerte en tu aventura!

    ResponderEliminar
  23. Estoy de acuerdo con lo que dices y me identifico, además, con casi todo. Yo estudiando las opos, en un año, engordé buffff...mucho, mucho, llegué a pesar 86 kilos. Ahora mismo peso 72 y todavía me sobran unos 7.
    Este año me puse manos a la obra, partiendo de 80. Corro y hago dieta. Lo de correr ha sido todo un descubrimiento y un reto superarme cada día.
    Estaba gorda, la gente me veía gorda, y algunos me lo decían. Pero sobre todo lo he sabido ahora, cuando he adelgazado y he recibido tantos piropos que me han llegado a abrumar. Y ver, como tus amigas empiezan a plantearse correr tras ver tu cambio, mola mucho mas que cuando te decían que "estas guapa de todos modos, mujer"
    Animo!!

    ResponderEliminar
  24. Pues, como en muchos de los comment que te han dejado, parece que estés costando mi historia.

    Tanto... Hasta el punto que yo empecé mi dieta definitiva (normocalórica+ejercicio) por las mismas fechas! Poco después de Reyes.

    También soy maestra, y lo que tiene más delito: dietista. Pero en casa de herrero. ¡Y que está muy buena la comida! ¡Y los problemas entre pan y pan entran mejor! :(

    Si tuviera tu teléfono te llamaba, si fuéramos vecinas iba ahora mismo y te daba un abrazo! :)

    ¡Ánimo! ¡Ánimo que seguro que lo estás haciendo genial! Cuesta mucho pero merece la pena.

    ResponderEliminar
  25. Lilethhhhhh
    Nos tienes abandonaosss
    !Que mono!
    Tu incondicional
    cimoC

    ResponderEliminar
  26. Un eufemismo que está perdonando una epidemia a nivel mundial. Ser gordo no es sano de ninguna manera, tampoco tener sobrepeso. A mí me cuesta muchísimo, ni te imaginas cuánto, mantenerme en un peso adecuado. Pero todos los esfuerzos son por mi salud.
    No soy longilínea, soy de huesos anchos (aunque a algunos eso les suena a autoengaño es verdad) y de estatura pequeña. Odio el deporte y me cuesta infinito alimentarme sanamente y no caer ante la tentación de algún dulce. Pero lo hago, camino, ejercito a diario, evito lo que hace engordar... porque me quiero y me quiero sana.
    Quizás eso debería ser enseñado en las escuelas, que el quererse es responsabilizarse y no consolarse detrás de eufemismos.
    Besos guapa y sigue adelante con tu meta! Sé puede, cuesta, pero se puede.
    PD: tb soy maestra :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Mi niño no presta atención y se distrae en clase

Lunes preprimaveral, no vamos del todo mal

Dress Code para maestras (y maestros)